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México
es el cuarto país más biodiverso del planeta.
La riqueza biológica es la base del potencial de desarrollo
de una región, y particularmente de su desarrollo alimentario.
Por eso es importante conocer y conservar la biodiversidad
de nuestro país. Por eso es básico fomentar
el rescate de nuestro legado biológico, como las variedades
agrícolas criollas, y evitar cualquier riesgo de contaminación
y alteración ecológica.
Al mismo tiempo, hay que impulsar la práctica de métodos
que respetan y promueven la biodiversidad, como la agricultura
orgánica.
En nuestro país, cerca de 250,000 hectáreas
se dedican ya a la agricultura orgánica. Contamos con
más de 50,000 productores. Dos tercios de la superficie
se dedican al cultivo del café orgánico (del
cual somos el primer productor mundial). Sin embargo, hay
más de 50 cultivos diferentes y la producción
se diversifica cada vez más. Entre los productores
hay grupos indígenas y cooperativas campesinas, granjas
familiares y agro-empresarios de escala media.
El aspecto más rezagado de la producción orgánica
en México es el consumo interno. Mientras que en países
como Alemania el 85% del consumo orgánico es de producción
local, México exporta el 85% de su producción,
y sólo el 15% se destina al consumo interno. Conforme
crezca la proporción de consumidores conscientes, aprovecharemos
mejor el gran potencial de producción orgánica
de nuestro país.
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