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Las empresas que supieron aprovechar el mercado de comida orgánica en México

Ene 12, 2017

CIUDAD DE MÉXICO.- En 2007, Mateo Dornier realizó— junto con su único empleado “Alex”— su primera entrega de 500 kilogramos (kg) de naranja orgánica desde Veracruz a una tienda de la Comercial Mexicana. Fue la primera factura de Campo Vivo, empresa que ahora distribuye alrededor de 140 productos orgánicos certificados en más de 1,000 puntos de venta a lo largo y ancho de México.

Entre sus clientes se encuentran las principales cadenas de autoservicio como la Comercial Mexicana, Soriana, Wal Mart, Chedraui, HEB y Casa Ley, así como a tiendas especializadas entre las que se encuentran Green Corner y Origenes Orgánicos.

“Tenemos un crecimiento de entre 20 a 30% al año. En 2016 queremos crecer un 30%, somos líderes en el mercado de productos frescos en el mercado doméstico y de manera general somos la empresa que mueve el mayor volumen de productos orgánicos para el mercado mexicano”, dijo Dornier, fundador de la compañía de productos orgánicos a Expansión.

Hoy en día el mercado de alimentos orgánicos, que se caracterizan por estar libres de químicos y conservadores, crece un 10% al año y se espera que durante los próximos cinco años tenga un crecimiento del 73%, de acuerdo con Campo Vivo. En el periodo 2010-2015 este mercado creció 46.7%, de acuerdo con Euromonitor.

Campo Vivo tiene una variedad de productos divididos en dos categorías: frescos que incluye ensaladas, hierbas, frutas y verduras de temporada, y abarrotes, en el que se encuentran productos como café, cereales, jugos y tés. Los productos provienen de 30 centros de producción que tienen a lo largo del territorio nacional y que beneficia a cerca de 1,500 familias.

“Tenemos un objetivo muy fuerte, que Campo Vivo se vuelva una empresa modelo de lo que se pueda hacer respetando las reglas de desarrollo sustentable en México, lo que queremos es ser un laboratorio para empresas más grandes”, agregó Dornier

Los productos de la compañía están acreditados por Bioagricert, organismo de certificación para productos de agricultura orgánica con sede en Italia.

LOS RETOS DE CONVERTIRSE EN ORGÁNICO

Cuando Guadalupe Latapí fundó Aires del Campo en 2001, empresa que Hérdez adquirió en 2014, no sabía que tenía que enfrentarse con múltiples retos, entre ellos, trabajar muy de cerca con el gobierno mexicano para crear un marco legal que regulara y certificara estos productos, y crear una consciencia de lo orgánico en los consumidores.

“Nosotros llevamos 15 años en el mercado y una de las críticas que se hacía es que era para un mercado gourmet o elite, pero yo digo que si nunca se abre la oferta en México la demanda nunca se va a nivelar y a medida que ha ido creciendo hemos intentado bajar el precio de los productos”, dijo Latapí a Expansión.

La empresa que empezó con tan sólo tres empleados y cinco productores orgánicos certificados, pasó de facturar aproximadamente 500,000 de pesos en sus inicios hasta 70 millones de pesos (mdp) en 2014.

Aires del Campo distribuye sus productos en aproximadamente 500 puntos de venta con más de 82 proveedores orgánicos y en 2015 cerraron con un crecimiento de más del 30%. Los productos básicos son los que mayor demanda han tenido como el pollo, huevo, lácteos, así como frutos, hortalizas frescas y cereales.

“Estamos en todos los autoservicios –Wal Mart, HEB, Soriana, la Comercial Mexicana, Chedraui— y ahora muchas tiendas naturistas están viendo el potencial de estos productos y de que si hay una demanda, ellos también nos están buscando, esto también está ayudando a incrementar estos puntos de venta. También veo muchos emprendedores que están abriendo sus tiendas propias”, dijo.

Sin embargo, uno de los principales retos para la empresas fundadas por Latapí y por Dornier es que la gente conozca todos los procesos que hay detrás de la elaboración de estos productos nacionales y lograr darle el valor agregado que el consumidor está pidiendo.

“Un producto orgánico es una obligación de herramienta, nosotros vamos más allá, cuidamos la salud de nuestros consumidores. Lo que queremos es que la gente deje de comprar una miel de mala calidad, convencional y mal pagada al agricultor y que se venga con nosotros”, aseguró Dornier.

LA MODA QUE SE VOLVIÓ NECESIDAD

Ambos emprendedores coinciden en que la venta de alimentos orgánicos es un nicho de mercado en constante crecimiento en México y más que una moda, se ha vuelto una tendencia.

“Sigue siendo un nicho de mercado y lo va a seguir durante años, hay algunos países en donde este segmento representa entre 5 y 10% del mercado”, comentó Dornier, quién asegura que más del 80% de los productos orgánicos que se cosechan en el país se exportan a mercados más maduros y con mayor poder adquisitivo como Estados Unidos.

Por su parte, Guadalupe Latapí, asegura que la tendencia por el consumo de estos productos se debe a que los consumidores se preocupan más por su salud y por ello se fijan más en el contenido, los ingredientes y el origen de los alimentos que consumen.

“Creo que de cinco años para acá el crecimiento ha ido incrementado yo creo que ahorita estamos hablando de un 30% anual –contrario al 10% que indica Campo Vivo—, evidentemente no es una moda, es un nicho de mercado importante que hay que atender”, dijo.

La exportación de estos productos genera hoy en día un valor de 600 millones de dólares anuales, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa). El 80% de la producción orgánica que se exporta lo constituyen el café, el aguacate y el agave.

 

Fuente: Expansión